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Gracias Maestro: Pedro Molina

Desde: 04/04/2017 - Hasta: 05/05/2017

Salas Federales (San Martín 857, Capital Federal)

El 4 de abril de 2017, en el marco de su ciclo Gracias Maestro, el Consejo Federal de Inversiones (CFI) inauguró en sus Salas Federales (San Martín 857, Capital Federal) una exposición en homenaje al artista riojano Pedro Molina.

El ciclo ¡Gracias Maestro! se creó en 2011 con el objetivo de homenajear a artistas de diferentes regiones del país que trascendieron a su obra y a su lugar de origen, y que no sólo se destacaron por su producción individual sino que marcaron un camino para futuras generaciones. Pedro Molina reunía todas estas condiciones.




PRESENTACIÓN

Pedro Molina constituye la sal misma de la tierra riojana, que trepa los Andes y baja en colores y vidalas. Él supo rescatar este mensaje e interpretar con su pincel y su caja chayera despertando un cúmulo de memorias ancestrales que corría por sus venas y que volcó en cada centímetro de la superficie de su valiosa obra, con un recado de viejas costumbres que necesitaban ser transmitidas a las generaciones venideras.

Su pátina recorrió los caminos de antiguas culturas originarias, desandó los caminos de los mitos sobrevivientes, expresó el continuo reclamo de la identidad, vapuleada por las influencias emanadas del rigor y la ambición de dominación, resistió, y pintó el grito desgarrador de la América india.

Pedro fue eso, un riojano con un fuerte sentimiento andino que supo descifrar el mensaje de la montaña y la andanada de valles hijos de sus entrañas que parieron las civilizaciones, que crecieron y se desarrollaron como brazos extendidos que perduran en el tiempo como viva esencia que se niega a desaparecer.

Sus pinturas reflejan al hombre presto, que evoca las frescura de los glaciares, los humedales de los valles, el calor de los llanos, figurados en la vida misma, montada en la lucha de abnegados principios de justicia y equidad que es la eterna lucha que emprendieron los pueblos hace milenios, dueños hoy de una total vigencia.

Cada expresión que Pedro Molina interpuso en el lienzo, en el grabado, o donde le tocara plasmar su talento, guarda el valor de lo auténticamente original y espontaneo que no es poco decir para alguien que dejó un legado que espera ser tomado para continuar su eterno derrotero.

Víctor Hugo Robledo
Secretario de Cultura de la Provincia de La Rioja
Marzo de 2017


“...Pedro A. Molina, a través de más de medio siglo de actividad creadora, ha conseguido labrarse un lugar de privilegio en el arte argentino actual. Aunque el artista se ha distinguido en el campo del grabado, también sus tareas de dibujante y pintor han merecido la atención general. A partir de una temática esencialmente humana, vinculada a las raíces autóctonas y a la reivindicación del acervo indigenista latinoamericano, elabora imágenes de un claro signo expresionista.”
Inosencio Garzón

“...Pedro, solo Pedro, es dueño del mundo… Un mundo de pinceles y buriles que él ha creado. Ha tomado algo del nuestro, algo del de nuestros ancentros americanos y algo del de la estética occidental, para crear el suyo propio donde la historia se confunde y mezcla con los mitos, las leyendas son interpretadas a su antojo y hasta se da el lujo de crear no solo la obra plástica sino su propio mito… Un mundo que comparte generosamente en su taller y en sus charlas. Pedro cohexiste con sus personajes en el taller en un caos generador de todas sus obras, dotándolos de una magia que nos permite reconocerlos en cualquier rincón de papel.”
Ana Mercado Luna

“...Un hombre de su tierra, un artista que conoce palmo a palmo la manera de ser de sus paisanos y la magia de historias y leyendas que viven en el alma colectiva. Este es Pedro Molina, heredero de una tradición artesanal en la que se fundieron antiguos saberes y nuevas técnicas pictóricas para expresar el eterno drama de la gente del noroeste. Un creador solitario cuyas manos son capaces de transformar el color y el dolor del mundo en etablos de amor y conocimiento. Nada más americano, más raigalmente nuestro que el arduo diálogo entre la crudeza y la ternura que infunde sugestión a sus figuras de personas, animales y paisaje, entrelazados en un concierto de tonalidades estremecedoras. El trabajo de Pedro, a imagen y semejanza de la pétrea aspereza de los cerros, y como ellos bañado por la bárbara luz de los soles riojanos, se ofrece en esta muestra como un testimonio al que no podemos ser indiferentes, y al que por mi parte convido y celebro de todo corazón.”
Hugo Chumbita

“...El arte de Pedro Alberto Molina ostenta un grado de relevancia medular dentro del panorama del grabado argentino contemporáneo. Su imaginería de poderosa raigambre americana lo ubica, por añadidura, en una perspectiva de alcance continental, a la que accede como privilegiado intérprete de la milenaria cosmovisión andina, Traductor de misterios y rituales aún latentes, en su obra vuelven a encenderse los rasgos de las antiguas culturas prehispánicas, que sostienen su pervivencia a través del filtro obligado del mestizaje. Fundidas en un sincretismo reivindicatorio y mágico, coexisten en su imaginario las ancestrales deidades precolombinas junto a la sombra ominosa de los conquistadores y a la memoria de los caudillos populares aniquilados en nombre del Progreso durante las luchas fratricidas de nuestro tumultuoso siglo XIX. Prolífico hasta la prodigalidad, Molina nos enfrenta así a un impar universo creativo, en el que despliega las imágenes de una fascinante mitología que hunde sus raíces en la noche de los tiempos y los pueblos.”
Pro. Arq. Alberto Petrina


EL ARTISTA

Pedro Molina (1934-2015) fue un reconocido grabador y pintor riojano que realizó numerosas muestras,  individuales y colectivas, de pintura, dibujo y grabado en distintos lugares del mundo. Se formó plásticamente en Córdoba y continuó estudiando en el Instituto Superior de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán. En agosto de 2013 recibió la distinción de “Mayor Notable Argentino” por parte del Congreso de la Nación. El “Macho” Molina fue un personaje singular, gran contador de historias y leyendas regionales, artista trashumante, bohemio infatigable y compañero de aventuras de grandes músicos, como el Cuchi Leguizamón y Atahualpa Yupanqui.


ALGUNAS DE SUS OBRAS