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"Mano a mano", obras de Carlos Alonso y Guillermo Roux

Desde: 15/06/2016 - Hasta: 29/07/2016

Salas Federales (San Martín 857, Capital Federal)

En el marco de los festejos y conmemoraciones por el Bicentenario de la Independencia, el Consejo Federal de Inversiones (CFI) presentó en sus Salas Federales la muestra “Mano a Mano”, de dos grandes maestros de las artes visuales argentinas: Carlos Alonso y Guillermo Roux.

“Mano a mano” presenta un conjunto de obras donde estos dos magníficos artistas argentinos conjugan su universo poético y visual resolviendo con humildad la distancia geográfica que los separa.

Esta exposición inicia las actividades previstas por el organismo para la celebración de nuestra independencia, entendiendo que la misma refleje y aporte al fortalecimiento de nuestras raíces, de nuestra identidad.

PRESENTACIÓN

Se mandan dibujos como cartas. Cada uno espera en silencio la enigmática respuesta del otro. En una caja de madera viajan de Unquillo a Martínez, de Martínez a Unquillo, un retrato, un jarrón con flores, un gato... y media página en blanco. Dibujos a medio camino que el destinatario debe terminar. Ese es el juego. Sólo unas pocas reglas que han ido acordando silenciosamente, como caballeros. En apenas un gesto, el respeto de hacer espacio al otro. Roux se retrata en media hoja. Alonso le pinta un paisaje. Y así va tomando forma el ejercicio. En los primeros trabajos sus autorretratos dialogan. Pero pronto la obra mancomunada va corriéndose del eje de su propia anécdota, y nacen obras integradas, que parecen hechas por un solo artista: Rouxalonso o Alonsoroux. Se van entendiendo cada vez mejor. Se unen en el papel las líneas y colores de una y otra mano. Descubrir el truco, de quién es cada parte, pierde sentido. Es una obra nueva, no es la suma de cada uno. Una maniera. Recuperados cada uno de  experiencias de miedo y dolor, se han librado de pesos antiguos. Sus vidas fueron por caminos paralelos. Ahora llegan a una esquina común: el arte sin compromisos. Ya nada es tan importante como la pintura en sí. Le han sacado la mayúscula. Roux y Alonso viven la fiesta de una pintura libre de mandatos, movimientos, grupos, ideas. Quedan la destreza y el placer. Renuevan su entusiasmo con este intercambio de preguntas y respuestas dibujadas. ¿Qué mide esta mano? ¿Qué empuña esta otra? Despojados del ego, vuelven a los primeros dibujos. Aparece la risa. Hay lugar para el disparate, la sensualidad, los homenajes mutuos entre dos maestros. Se permiten algún pedido: ¿Me dibujas una nena en un caballo? ¿Me mandás un plato de sopa? Ninguna solemnidad. Es este un encuentro entre pares. Se lo debían.

Por María Paula Zacharías.

LOS ARTISTAS

Carlos Alonso y Guillermo Roux

ROUX: –Mano a mano es la realidad que yo sentía. Un diálogo sin confrontación. Lo hago porque lo hago con vos.
ALONSO: –Es una forma de conocernos más. Hay un ejercicio plástico, una provocación de uno al otro que produce hechos que son novedosos para nosotros mismos, porque hemos cambiado el procedimiento. Son cosas saludables para el dibujo.
R: –Es un acto de gran juventud. A la edad nuestra, uno tendería a escarbar en el mismo pozo en que ha escarbado siempre. Y acá corremos la aventura y el esfuerzo de meternos en un mundo nuevo.
A: –A mí me pasa que ahora esto se transfiere a lo que estoy haciendo.
R: –Este proceso en mí comenzó hace dos años. Tuve una convalecencia física. Este encuentro es una oportunidad de avanzar más en ese camino de la recuperación de un yo que quedó muy lejos, con su banalidad, su sensualidad liviana, con su necesidad de juego, con el recuerdo de la ilustración o la historieta que hacía mi padre y después yo.
A: –Yo siento que no soy maestro de nada. Yo nunca enseñé, vos sí.
R: –Yo no enseñé nada, no tengo una teoría organizada. Soy más bien un intuitivo. Mi intuición no está sujeta a desear crear un estilo. Por eso tampoco pude integrar grupos de pintores. Porque lo mío siempre fue una cosa individual. Por eso estuve en el limbo del arte, de la pintura, que no es ni infierno ni paraíso.
A: Y yo, que era militante del Partido Comunista y hacía una pintura de tipo social, con connotaciones políticas e ideológicas, tuve no sólo el rechazo del poder dominante sino que el mismo partido me tiró a la basura por hacer una figuración que no era la figuración que esperaba la URSS. Se me cerraron dos puertas.
R: –La pertenencia a un grupo en un momento de la vida hace bien.
A: –Nosotros hemos vivido una realidad que hemos sentido y experimentado paralelamente. Vos al no tener una militancia, has vivido el mundo del arte, la pintura, la imagen, la estética. Mientras que yo, con la militancia, he tenido otras mochilas.
R: –La sociedad está cansada de choques y confrontaciones. Hay una necesidad de aunarse pese a las diferencias. Una necesidad de intercambiar ideas, trabajar juntos, sin obstáculos.
A: –Sí. Ahora estamos mucho más cerca que antes. A mí se me cayó todo ese mundo. Todo lo que me quedó, que es enorme, para mí es la pintura. Finalmente yo me encontré donde vos estuviste siempre.
R: –Y yo a la vez quisiera tomar de vos un aspecto más estructurado del proceso del hacer artístico.
A: –Vos tenés una línea donde los perfiles son flotantes, no tienen un corte rotundo. Son más envolventes. Tienen un grado de vibración, la línea es como más imprecisa, lo que le da un cierto movimiento, una blandura de carne, sobre todo en los rostros.
R: –Vos tenés la línea mucho más firme. Responde a un impulso interno, que no te lo da nadie, te lo da la naturaleza. Una precisión en lo que querés decir que es inapelable. El signo tuyo. Eso es lo que tenés de extraordinario. Se ve en tu pintura. Dibujas como un chico... en sintonía con tu pensamiento. En cambio, yo me tengo que ir acercando al dibujo, se me escapa para un lado o para el otro, trato de hacerlo, voy ajustándome. Es mi característica.
A: –Son dos temperamentos. Hemos hecho una buena aproximación en los primeros trabajos, hasta encontrar el equilibrio. La idea es sugerirle al otro algunas señales, mensajes.
R: –Este es un ejercicio de pensar en el otro, pero no tanto. De encontrar soluciones.
A: –Hemos llegado, después de decantar, a un aprendizaje. Triunfa todo, la figura, el paisaje... Se siente la justeza de la síntesis.

Córdoba, 3 de octubre de 2014

OBRAS







FOTOS DE LA PRESENTACIÓN





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